Uno de los errores más frecuentes de los autónomos es fijar su tarifa basándose solo en lo que ganan como asalariados. El precio hora de un autónomo debe cubrir mucho más: impuestos, cotizaciones, vacaciones, periodos sin trabajo, gastos y un margen de beneficio.
El precio hora mínimo se calcula así: (Salario neto deseado + Cuota autónomos + Gastos + IRPF) ÷ Horas facturables reales al año. Las horas facturables son las que realmente puedes cobrar a clientes, descontando vacaciones, gestión y días sin trabajo.
El error más común es calcular el precio hora dividiendo el salario deseado entre las horas del año sin tener en cuenta que no todas las horas son facturables. Un autónomo que trabaja 8 horas al día tiene aproximadamente 200 días facturables al año si desconta fines de semana, festivos, vacaciones y gestión — no 250 como muchos calculan.
Las tarifas varían enormemente por sector. Un diseñador freelance puede cobrar 25-60€/h, un consultor IT 60-120€/h, un abogado o asesor 80-200€/h y un fontanero o electricista 40-80€/h. La clave no es el sector sino cubrir todos los costes y obtener el margen deseado.
Sí. Si tienes más clientes de los que puedes atender, es señal clara de que tu precio está por debajo del mercado. Subir la tarifa filtra clientes que no valoran tu trabajo y aumenta tus ingresos con menos horas. Un buen indicador: si siempre aceptan tu precio sin negociar, probablemente cobras poco.
Cuota de autónomos (desde 200€/mes según bases), IRPF (7% los primeros 2 años, 15% después), seguro de responsabilidad civil, software y herramientas, espacio de trabajo, formación continua, asesoría fiscal, y un colchón para meses sin clientes (recomendado: 3-6 meses de gastos fijos).
Depende del tipo de trabajo. Por hora es mejor cuando el alcance es incierto o variable. Por proyecto es mejor cuando está bien definido — el cliente sabe el coste total y tú te beneficias de ser eficiente. Muchos profesionales usan precio por proyecto basado en horas estimadas multiplicadas por su tarifa hora.